miércoles, 6 de marzo de 2013

Las Pléyades en la Astrología


Las Pléyades (que significa "palomas" en griego), también conocidas como Objeto Messier 45, Messier 45, M45, Las Siete Hermanas o Cabrillas, Los Siete Cabritos, es un objeto visible a simple vista en el cielo nocturno con un prominente lugar en la mitología antigua, situado a un costado de la constelación Tauro. Las Pléyades son un grupo de estrellas muy jóvenes las cuales se sitúan a una distancia aproximada de 450 años luz de la Tierra y están contenidas en un espacio de treinta años luz. Se formaron hace apenas unos 100 millones de años aproximadamente, durante la era Mesozoica en la Tierra, a partir del colapso de una nube de gas interestelar. Las estrellas más grandes y brillantes del cúmulo son de color blanco-azulado y cerca de cinco veces más grandes que el Sol. La imagen de la derecha es una imagen compuesta en color de las Pléyades del Digitized Sky Survey
 
Distancia

La distancia al cúmulo ha sido estimada por muchos métodos, pues es un paso importante en la calibración de las distancias en el universo. El conocimiento exacto de la distancia a las Pléyades permite a los astrónomos trazar un diagrama de Hertzsprung-Russell, para estimar la distancia a otros cúmulos desconocidos. Otros métodos pueden entonces extender la escala de distancia, de cúmulos abiertos a galaxias y posteriormente a cúmulos de galaxias, permitiendo construir una escala cósmica de distancias.

Los resultados anteriores al lanzamiento del satélite Hipparcos encontraron que las Pléyades estaban aproximadamente a unos 135 pársec (440 años luz) de la Tierra. 

Hipparcos causó consternación entre los astrónomos al encontrar una distancia de solamente 118 parsec (384,7 años luz) midiendo el paralaje de algunas estrellas del cúmulo, una técnica que debe indicar los resultados más directos y exactos. Trabajos más recientes han encontrado que la distancia calculada por Hipparcos era errónea, si bien se desconoce la causa de este error. La distancia específica de las Pléyades todavía se desconoce, pero actualmente se piensa que la verdadera distancia es mayor que 135 parsec.

Futuro

Se ha calculado que las Pléyades tienen un futuro de solamente otros 250 millones de años (Kenneth Glyn Jones); para ese entonces, habrán sido separadas como estrellas individuales (o múltiples) a lo largo de su trayectoria.

Bajo condiciones ideales de observación, se pueden apreciar algunas huellas de nebulosidad, y esto se demuestra en fotografías de larga exposicón. Es una nebulosa de reflexión, causada por polvo que refleja la luz azul de las estrellas calientes y jóvenes.
Se piensa a menudo que este polvo fue lo que sobró de la formación del cúmulo, pero con una edad cerca a los 100 millones de años, que es generalmente la más aceptada para este cúmulo, casi todo el polvo originalmente presente habría sido dispersado por la presión de la radiación. Al parecer, el cúmulo está pasando por una región particularmente polvorienta del medio interestelar.

Los estudios demuestran que el polvo responsable de la nebulosidad no está distribuido uniformemente, sino que se concentra principalmente en dos capas a lo largo de la parte que vemos del cúmulo. Estas capas se pudieron haber formado por la desaceleración debido a la presión de la radiación a medida que el polvo se ha ido moviendo hacia las estrellas.1

Las principales estrellas son, ordenadas por magnitud:
Alcyone 2,87 Atlas 3,63 Electra 3,7 Maia 3,87 Merope 4,18 Taygete 4,3 Pleione 5,09 Celaeno 5,46 Tau 18 5,64 AsteropeI 5,76 AsteropeII 6,43

Los Mayas

Los mayas basaron su calendario sagrado Tzolkin, en el ciclo anual de las Pléyades (el mismo, para efectos prácticos, que para cualquier estrella o constelación), y creen que es el lugar de origen de su cultura, son llamadas Tzab-ek o cola de Serpiente de Cascabel, y también las conocen como Las Siete Hermanas.

Los aztecas

Los aztecas conocian a las Pléyades como Tianquiztli ("el mercado"), esto por la muchedumbre que se formaban antes en los mercados y su semejanza con las estrellas de esta constelacion.2

Los Incas

De acuerdo a Aveni,3 la salida heliaca4 de las Pléyades da inicio al año Inca, lo que ocurre unos 13 a 15 días antes del solsticio de invierno. Ellos vieron una relación entre el tiempo en que las Pléyades son visibles y el ciclo agrícola anual. De esta manera uno de los nombres con que designaban al cúmulo era Collca, que significa depósito de alimentos en quechua.5 Las Pléyades están ausentes del cielo nocturno entre el 3 de mayo y 9 de junio, durante un período de 37 días, período que coincide con el que media entre la cosecha y la próxima época de siembra en el altiplano.

La primera aparición de las Pléyades

La observación de la primera aparición de las Pléyades no sólo definía el inicio del año Inca, sino también les permitía pronosticar las precipitaciones en la siguiente temporada y según esto adelantar o atrasar las siembras. Se encuentran en el plano central de nuestra galaxia y acerca de ellas hay una teoría según la cual, nuestro Sol giraría en torno a la principal de ellas, Alcione, de forma que el Sol sería “la octava Pléyade”, una estrella más del conjunto.

Pero, según las leyes de Newton, considerando las relación de distancia que separa al nuestro sistema solar de dicho cúmulo y teniendo en cuenta la masa del mismo, es prácticamente imposible que el sistema solar orbite alrededor de Alcione.

Sin embargo, sí que es posible que haya un giro relativo entre los dos sistemas y que, dado que ambos (Las Pléyades y el sistema solar) se desplazan alrededor del núcleo galáctico –que, visto desde la Tierra, está en la dirección de Sagitario-, pudiera darse algún tipo de ciclo mutuo en forma de hélice o tirabuzón.

Aunque pertenecen a la constelación de Tauro, las Pléyades forman por sí mismas un asterismo conocido desde tiempos extremadamente antiguos; de hecho, en unas tablillas sumerias de gramática, ya aparecen claramente identificadas con el nombre de“Mul-mul”: el astro.

Desde los babilonios hasta los indonesios, su aparición por el horizonte antes de salir el sol las convertía en medidoras del tiempo y punto de partida del calendario agrícola.

Los aztecas basaban el inicio y fin de los ciclos de su exacto calendario en una determinada posición cenital de este asterismo.

En todas las culturas hay hermosas leyendas referidas a ellas: Los babilonios decían que eran 7 dioses benefactores y portadores de suerte, los "Sebittu".

Los indios norteamericanos cuentan que se trata del jefe indio “Cinta Larga” que, tras guiar a su pueblo desde otro mundo hasta la Tierra a través de la Vía Láctea, fue premiado por su hazaña y llevado a vivir eternamente en estas estrellas.

Otros indios dicen que se trata de un grupo de niños danzantes que, de tanto girar y girar vertiginosamente, se salieron de la tierra y se quedaron en el cielo bailando en corro eternamente.

Pero la leyenda india más conocida es la de los kiowa de Wyoming, según la cual una vez acamparon 7 chicas jóvenes en el bosque y un oso las persiguió; ellas pidieron ayuda al Gran Espíritu y éste hizo elevarse la tierra en que la estaban hasta llegar al cielo donde les permitió quedarse para siempre en forma de estrellas. El oso arañó y arañó la roca sin conseguir alcanzarlas, y la prueba de que todo esto sucedió es que el lugar ha permanecido así para asombro de las generaciones: la “Torre del Diablo”, una formación volcánica que, sin duda, merece ser fuente de inspiración de éste y otros mitos.

Este cúmulo estelar fue, asimismo, muy importante en la historia del antiguo Egipto, ya que durante el inicio y auge de su civilización, marcó el punto vernal (el de la entrada de la primavera, que poco a poco iría desplazándose hacia la constelación de Aries); pero también fue fundamental en sus creencias, porque su tradición afirmaba que la raza humana había sido creada cuando el Sol se encontraba alineado con las Pléyades.

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